viernes, 27 de diciembre de 2013

Kill


Sentir la respiración agitada que se apaga y el liquido caliente que le corre por las extremidades, por el pecho. Una matanza perfecta. Hoy habrá carne fresca. El esfuerzo le dilata las fosas nasales, le llena los pulmones con bocanadas de aire helado, y por fin, el tierno corazón se detiene. Ahora se acercan los demás y trazan círculos alrededor de la presa. Ella se alza sobre el cuerpo rendido y lanza un aullido largo y profundo. Su espeso pelaje se eriza, mientras gruñe a los bultos hambrientos que la rodean, y la nieve a su alrededor se tiñe lentamente. Ha vuelto... Esta vez el furor se le escapa por los ojos amarillos. Algo en la persecución, en sus músculos tensándose, en el contacto con la piel y sus colmillos reventado las venas suaves, la desesperación...
 Hoy deseaba el corazón, y sólo eso.


viernes, 6 de diciembre de 2013

... nunca de volver.


 A veces con perdernos, nos encontramos más facilmente.
 Y entonces, no terminamos nunca de volver.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Deriva


Orozco, A. "Botón y Ancla". 2013


 Lo cargo todo como si fuera la primera vez.
 No hay, no habrá, tiempo para escurrir el corazón, para comprender y perdonar.
 Nos fuimos de todo y de nosotros, nos escapamos sin mirarnos por última vez a los ojos,
 y sólo esto quedó...
 Estruendo de olas lejanas, derivas oscuras,
 estrecho crujir de alas.
 Aferrarse por siempre a esta línea de vida roída y desgastada. 
 
 

viernes, 22 de noviembre de 2013

Tillmans


Tillmans, W, Damon, Shower, Head Up. 1995



Seamos, seamos aquí y ahora.
Tócame y déjame tocarte,
ahora que hemos quedado huérfanos de mundo,
ahora que en la piel se nos evaporó el llanto.

(Explosión de vida en el pecho...)
 Este cuerpo nuestro es toda la trascendencia a la que aspiro,
 y por esas interminables elocuencias oscuras,
 por tus velados retratos que me miran,
 sé que apenas si podré rozarla...
 Un pétalo por falange.
 Un beso tímido por cada duda de mis manos.  

lunes, 18 de noviembre de 2013

Manifiesta.


 Míos, los pies que pisan sobre el pasto y la tierra blanda. 
 Mío, el cuerpo que absorbe la iridiscencia de la Luna,
(por siempre, Madre Nuestra)
 que no tiene piedad ni conoce complacencias.

 En estos pocos días aprendí que caminar en lo oscuro es sobrevivir.
 Es hacerse un escudo y dilatar pupilas para descubrir los senderos que sí llegan.
 No hay tempestad que no encierre un arrullo.
 No hay olvido que deje de ser caricia.

Y la duda me reconforta,
 porque al cerrarse la lluvia,

se hace una con las lágrimas y  lava las heridas.
 Este es mi lugar, mi casa-corazón que por más embates no se quiebra. 

 Soy hija de la tierra y del rayo,
 soy revuelo de ola y de tormenta. 

jueves, 14 de noviembre de 2013

Solar-Nocturno


Cada paso era una anécdota, compartir ese momento que parecía tan poco.
Y el viento empezó a soplar más fuerte, como una caricia urgida, suplicante.
 Los aros giraban lentamente y las palabras...
No hay futuro posible o forma alguna de que funcione, pero esa mirada y el abrazo.
Algo de luz brillando sobre las estampillas desparramadas en la mesa.
Chocaron, muy pronto, dos lapsos de tiempo.  



sábado, 9 de noviembre de 2013

Instantánea (6)


 Caía una lluvia ligera, las gotas constantes resbalando por el vidrio y la vista perdida en los autos y los charcos y la gente con sombrillas.
 Se apartó despacio de la ventana, jugando un poco con la caja de fósforos, mientras ojeaba la pila de revistas sobre la mesa al centro de la habitación. De pronto un flash, cerrar los ojos y toparse de frente con otro par que le miraba fija y tiernamente desde algún recuerdo. Y su cabello largo, apenas si se movía, apenas si tocaba la piel de los hombros desnudos.
 Abrió los ojos lentamente y se dejó caer en el taburete frente al tocadiscos, casi ni se sentía el golpeteo de las gotas contra el techo. Sus manos buscaron lentamente el paquete de cigarrillos al fondo de las bolsas de su pantalón, mirar al techo y luego volver a caer lentamente en los hombros y la curvatura de una mejilla, sus manos moviendose mientras hablaba.
 La chispa del fósforo al encenderse y una profunda aspiración de nicotina, sentir el humo y reclinarse a buscar entre los cd´s.  "Aquí estás" piensa mientras lo saca de su funda.
 Una nueva aspiración para reunir valor y volver a verla a los ojos en la memoria, coloca lentamente la aguja y se libera la melodía, cuerdas ascendentes y percusión.
 Baja un poco la cabeza y alcanza el cigarrillo que sostiene suavemente entre los labios. Ya no hay ahora, las figuras desdibujadas y sus brazos se paralizan ante la cercanía de su cuerpo pasado.
 Lentamente libera el humo y lo dispara al vació como un grito, como un beso inesperado, al volver el rostro hacia la leve claridad de la ventana. 
 

lunes, 4 de noviembre de 2013

Instantánea (5)

Pasan las sombras, hay ojos que miran y sin embargo, no ven.
Luego en la multitud, el sobrecogimiento ante el encuentro. Aquí justo aquí, y justo ahora, a pesar de que sabía desde antes (algo en la energía...), no era posible estar preparado. 
 Prolongar el instante y la melancolía. Ya no hay forma de hablar, no de lo que importa: profundo subtexto enredado en tanta nimiedad. 
 Y qué otra cosa hacer? 
 De aquí al fin de la existencia, las preguntas colgadas en los silencios, en la interacción "por ser cortés", en sonreír para sí, y forzarse a que no vale la pena saber.

miércoles, 30 de octubre de 2013

HST

By Ralph Steadman


  Recoger las cartas, un último trago y dejar que gire el cilindro.
  Que gire y sentir el peso, que gire y girar con él, hasta que el cuarto quede de cabeza
  y una nube de color se fije en la cavidad ocular.
  Inhalar profundamente y un poco más. 

 Hay una maravilla secreta en el dolor, y en alienar para contener y alienar otra vez.
 Un golpe, tinta, sabor a sangre y desesperación.
 Adiós...
 No, hoy no.
 Los engañé y a vomitar toda la angustia en el lavabo
 o remojar en la piscina la comezón de algún delirio latente,
 de la ridculez del mundo tal como es.

El cilindro siguió girando más lentamente, todos lo pudieron ver.
Nuevo frenesí y decandencia:
gritar, correr, destrozar, coger.

Una sonrisa desgarrada,
 y se detuvo.
Impacto de plomo, levanta el puño,
climax retrasado,
 (por fin!) revés. 
   
                                                                
  

jueves, 24 de octubre de 2013

Negativo

De pronto no sé qué escribir o cómo.
Hoy hablando de instrumentos y paredes y fotos; creo que eso es lo que extraño más: los paréntesis frenéticos o lentos, micro-eternos. Y eso mismo es lo que quedó, no más buscar sentido, no hilar delgado en la maraña, renunciar a lógicas o destinos. 
Collage, todo es collage. Mentalidad de recorte, instante y tijera, zoom y adhesivo. 
Y por más que quiera, no puedo quitarme esta lucidez irracional... Tu sensibilidad deconstructora me partió en dos por siempre. 
                                                        

domingo, 20 de octubre de 2013

Velada



Siempre, siempre volvía. Era una voz en el teléfono que caía como una avalancha.
Siempre después del silencio: la desesperación, la necesidad de sentirse algo más, de hacer desaparecer los abismos que llevaba dentro. Y ella estaba ahí cada vez para absorber el cataclismo y arrullarlo, y  luego volverlo a perder... Para escuchar una y otra vez lo hermoso que era verla de nuevo y hablar y estar con ella, pero "eso fue todo, gracias, y bueno, no quiero nada con nadie por ahora".
 Después de tanto tiempo de intentarlo, de vivir sólo para él, ésto es lo que le significaba: una subida momentánea para el ego, un paliativo para las recaídas.
 Y a lo mejor, lo que tenía que hacer era aceptarlo de una buena vez, y desplomarse por un momento, porque al final, ¿quién para escucharla a ella? ¿quién para tomar su mano en las noches más largas y llenas de lágrimas? Nunca nadie para ver más allá.
 Ya no había vuelta atrás, toda esa tristeza y el rencor (porque sí, al final no hay más que odio, odio a él, pero sobretodo un deseo intenso de autodestrucción, por permitirle cada una de las veces volver y tomar lo que quisiera y luego largarse) desbordándose por cada fibra.
No obstante, algo pasó, las palabras se destiñeron, y pesaba,  pero la herida ya estaba hecha, el mango de la daga tantas veces girado que no era posible llegar más hondo. Y entonces comprendió... Lentamente se sacudió las lágrimas, todas ellas, y ya no luchó.
 Dejó que hablara, y escuchó. Y algo en la voz del teléfono se sobrecogió, porque ya no era la misma, no, esta vez no....

                                                                                      
 

miércoles, 16 de octubre de 2013

Flash


Un trueno estrepitoso que hizo temblar la habitación.
- "La mejor tormenta eléctrica del año, sin ninguna duda"- dijo para sí, y siguió descolgando las sábanas del tendedero.
 Apenas si llovía, pero la fuerza del rayo siguiente fue aún mayor y el cielo que estaba oscuro, negro de rabia, brilló sobre los techos apretados.
"No hay duda... la mejor".
                                                                                         

jueves, 10 de octubre de 2013

Instantánea (4)


Soñar que se sueña.
Eran cuatro gatos enormes, cuatro gatos de dos colores.
Unos recostados y dormitando.
Otro la miraba de frente, maullaba.
Y el más grande se acercaba y se restregaba contra su pierna.

Soñar con despertar.
Calor de la mañana.
Sonidos fuertes y música de colores, mientras se abren los ojos.
Caricia de sábana y redondez fetal.
Extender las alas, desmpolvarlas un poco
y volar. 

miércoles, 2 de octubre de 2013

Van der Elksen

Vali Myers Portrait with Cigarette, Paris 1950

Piel que se expande,
golpeteo de lluvia,
puerta que se abre.

Piel atmósfera,
humo espeso. tacto, frío.

sábado, 28 de septiembre de 2013

Daguerrotipo


¿A qué suena esta incertidumbre? Las dudas vienen sin soundtrack... Silencios.
Tantos encuentros que no es posible revivirlos todos, pero seguir extrañando.
A veces el correr, el dejarse deslizar por los momentos, es algo cansado. Uno se despierta de la vida como ausente y se mira desde afuera, pensando que habría sido mejor interrumpir las inercias.
Y sin embargo, no hay reproche, nunca culpa, sólo peso, peso, peso. Y sentirse extraño en el cuerpo.
Pero es que la falta de control, la completa espontaneidad, la libertad hasta de uno mismo, cómo se superan? 

miércoles, 25 de septiembre de 2013

D'Agata

Tijuana (Mexique),2003. Antoine D'Agata/Magnum Photos


Antoine soñando entre alucinaciones y respiración entrecortada.
Oscuridades eternas y dolores profundos que reptan.
Ser y apropiarse, vivir antes que todo, antes que nada,
esta muerte, que al final es lo único cierto...
Para resucitar al tercer, al décimo quinto, al trigésimo día en la media luz desamparada de otra calleja, de otra cama, de otro cuerpo que no es cuerpo,
sino hueso y escupitajo y palpitación y llama abierta. 

martes, 24 de septiembre de 2013

Instantánea (3)


Se lo encontró tres veces por la ancha avenida, mientras caminaba mirando cada una de las iniciativas y los stands repartidos en las plazas. Un día para rescatar la ciudad, para reconstruirla desde la perspectiva de quienes vivían en ella, la atravesaban y la sentían: un lindo, lindísimo día.
 La idea era la chispa, el encontrarse y reconocerse. El momento mismo de la magia y prolongarla, azuzar el fuego sin perder la distancia.
 La segunda vez, lo vio sentado en la fuente junto a un hombre viejo, tocando su guitarra. La mirada amable que cantaba, la reconoció en la muchedumbre y sonrió, pero no, no se atrevió.
"Si lo vuelvo a ver una vez más, si tan sólo una vez se me cruza, se la entrego"- se prometió, sin nada de esperanza, pues estaba a punto de dejar la ciudad.
 Mientras se alejaba del centro, esquivando a la gente y charlando con su hermana, lo vió venir de frente. Llevaba su guitarra colgada al hombro y, por alguna razón, le encantó que fuera vestido de azul. Dudó un poco y cuando la había pasado ya, reaccionó. Apretó la carta en el bolsillo y se volvió, corrió un poco hasta alcanzarlo, le tocó suavemente el hombro y extendió el brazo:
 - "Esto es para vos"- mientras sonreía.

martes, 17 de septiembre de 2013

Imagen Latente


Caminar sin rumbo fijo y llueve.
Esta mala costumbre de intuirlo todo
es como un olor que te persigue,
un olor que emana de todo lo que conozco
y más de tí que todo me lo diste aún sin quererlo.

Esta mala costrumbre de llegar a las verdades por tropiezo
y engañarse en el camino... porque duele más no hacerlo.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Negativo


Un trozo de arcilla se movía en sus manos toscas. La única luz del taller iluminando los pequeños surcos de sus palmas teñidos de terracota.
Era una sombra inclinada sobre la lámpara, que no se atrevía a entrar en el espectro de luz por no contaminar el ambiente de su obra: ese moldear el liso y húmedo corazón de la roca, de esa tierra-partícula primaria, a escala.
"Así debe sentirse ser Dios"- y más que poderoso, se sintió torpe. Sus movimientos y el abrazo de sus falanges, un poco más que inexpertos, hacían temblar algo ancestral en el amasijo que lo miraba expectante.
De pronto, la angustia y algo de conmoción, las formas empezaban a mostrarse, y, sin saber porqué, sintió un enorme deseo de llorar, de acariciar, de pedir perdón.

                                                                                   

lunes, 9 de septiembre de 2013

Tichý

Mirek Tichý se paseaba por los balnearios, parques y paradas de autobus de su ciudad, tomándole fotos a mujeres con su cámara hecha de rollos de papel higiénico. Su rebelión era contra la estética encuadrada en ideología, contra las constantes ocupaciones cotidianas de la convencionalidad más inmediata y aplastante. Miroslav recogía momentos sin que sus modelos lo supieran y los proyectaba en lo primero que encontrase.
 Mirek, Mirek, Mirek. Como una oración y una nostalgia.
Tichý, el coleccionista, el testigo, el fanático bajo un altar de fotografías mal reveladas.
Miros, soríele a mi cámara ocular.
Lav, mira de frente a mi sanguíneo lente izquierdo-ventricular.

                                                                                  

sábado, 7 de septiembre de 2013

Instantánea (2)




Se despertó con la luz en el rostro, un leve haz se coló por la pequeña porción descubierta de la ventana. Todavía parecía sentir el destello del flash en los ojos, la proximidad.
 Ese día se movió ligera, un poco de aquel leve, levísimo, viento le impregnó, y sonreía.
 Habló con su amigo del violín y le contó su sueño. Días más tarde se encontraron y, aunque un poco avergonzada por ello, se desilusionó de sus compañeros de orquesta: ningún sweater raído, ni ojos profundos.
 El día le llovió sin piedad y ya no flotaba más, el aire cargado de agua le hacía pesada la espera. El té humeante era como una promesa, pero no la entendió, la llamada de su amigo la distrajo: otra vez se encontrarán. Y, no sin nostalgia, sale de nuevo al aire frío y a la oscuridad.
Calles mojadas, focos de autos, camina apresuradamente y se topa de frente, en la fila de algún autobús, con unos ojos que se posan en los suyos. Mirada desconcertada, manos en los bolsillos, pantalones oscuros, cabello largo, zapatos negros. Ella se esconde un poco en la capucha sin detenerse, algo como una inquietud dentro del pecho.
Llega a su parada y justo detrás llega él (chaqueta de cuero, pendiente espiral en su lóbulo derecho, movimientos ligeros). Un bus ronca al detenerse frente a ellos.
La fila avanza, sólo ellos no. Él se mueve un poco. Algo, cualquier frase, buscando una forma de salir. El bus se aleja, y la parada queda desierta. Ella, palpitaciones, no sabe bien que hacer. Avanza y se sienta, algo le pesa y sigue sin saber realmente qué es.
 Al hacerlo, vuelve su mirada hacia él, él agacha la cabeza y suspira, el momento se fue. Da media vuelta  y camina nuevamente sus pasos. Ella quiere gritarle que espere, que "Hola",y que "esta soy yo, veámonos mañana o por lo menos quedáte conmigo hoy", pero, ya no hay nada que hacer...
 La ciegan por un momento las luces de un autobús que dobla la rotonda; desde las ventanillas salpicadas, alguna de las siluetas vuelve su rostro hacia la cabina solitaria y apenas iluminada. Y ella no lo nota... Pero sonríe nostálgica al pensar en la fabulosa maraña (siempre desapercibida e indecifrada) que se ha formado con los grumos de té al fondo de cada una de sus tazas. 

                                                                                                       

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Instantánea (1)



Pasearse por una casa de madera, grande y espaciosa. La única persona conocida era el chico del violín y ya el ensayo había acabado, pero no importó. Se saludaron desde lejos y ella se unió a los demás que se levantaban del piso discutiendo la pieza que acababa de sonar.
 Desde el fondo del salón su amigo le hizo una seña para que se acercara. Antes de eso, un chico de cabello largo con un sweater raído se unió a los músicos y charlaba con su amigo. Cuando le llamó, el chico del sweater se volvió a mirarla y sonrió.
 Caminó entre los demás hasta ellos, saludó a su amigo con cariño, pues hacía tiempo que le extrañaba y quería verle. Luego, le presentó al chico del cabello largo, pero por alguna razón su nombre se disolvió en el aire al momento mismo de que su amigo lo pronunció. Él le volvió a sonreír y se alejó para hablar con una pareja que acababa de acercarse a otro de los músicos. Los demás espectadores abandonaban paulatinamente la habitación y se movilizaban a otros rincones de la casa.
Su amigo le dijo que esperara un momento junto a ellos y luego el grupo de músicos y otros pocos chicos se compactó. Empezó a charlar con la chica que, momentos antes, se acercó junto al que parecía ser su novio, a hablar con otro de los músicos. Le dijo que irían a una habitación secreta, una especie de espacio privado del sólo ellos sabían y podían disfrutar. No se sorprendió mucho al escucharla, pero se emocionó un poco ante el misterio.
El chico del sweater raído se acercó a una de las paredes del fondo y empujó un poco las tablas de madera. Su amigo la miró, le sonrió y se le acercó mientras le decía alegremente “vamos”. Se introdujeron en la pared y fueron a dar a un pasadizo interno bastante espacioso e iluminado; se movían entre vigas de madera y polvo, hasta que llegaron a una puerta estrecha. Ésta les condujo a una habitación cálida y amplia, lámparas de colores y alfombras decoraban el lugar y el aire tenía el aroma remanente del incienso una vez apagado.
 Había almohadones y pronto los demás fueron ocupando los lugares que más les gustaban. Se sentó junto a la chica y su novio, ya que su amigo se levantó un momento a saludar a otros chicos que entraron al final. Todos charlaban y algo así como una inquietud se le empezó a enredar en el pecho, pero no estaba muy segura. De todas formas, no se sentía para nada mal.
Después de un rato de caminar entre la gente y charlar con algunos de los chicos, el muchacho de cabello largo se le acercó, sosteniendo una vieja Polaroid en sus manos. Desde que llegó le llamaron la atención sus formas simples, su piel algo morena y sus ojos oscuros y profundos, y su manera de moverse entre el grupo.
 Ella lo miró desde el almohadón en el que estaba sentada, mientras él se acuclillaba a su lado, mirándola también. Sin decirle nada, levantó su cámara y la dirigió a su cara: un pequeño soplo de viento, tenue, muy tenue, como una exhalación, le llegó desde su proximidad. Y fue entonces cuando lo supo… No sonrió, sólo vio de frente al lente, como tratando de ver más allá, hacia la profundidad oscura que le apuntaba, y se disolvió para siempre en aquel flash.   


                                                A.