Él era como un tango,
se sentía como tango:
quebrado, irreverente.
Mi propia melodía equilibrista,
jamás mía por completo.
Balanceándose en puntillas.
Sorprendiéndome con la ternura de un:
"Le puedo dar un beso?"
Y arrollándome con la sed de nuestros cuerpos.
Abrazados, tan abrazados, y
Tan lejos.
Yo, anclada a sus muslos,
él, comiendo de mi pecho,
desafiando a la mañana
para partir sin despedirnos.
Risa fría y desconcierto.
Siempre, siempre, el desencuentro.
miércoles, 28 de diciembre de 2016
"Son remolinos con tu nombre y mi locura..." (A. De A.)
martes, 18 de octubre de 2016
Centro
domingo, 2 de octubre de 2016
Olfato
jueves, 18 de agosto de 2016
Frank Sinatra
miércoles, 27 de julio de 2016
Bruised
lunes, 18 de julio de 2016
Influjo
domingo, 3 de julio de 2016
Goteando
Soñé con vos. Me estabas ayudando a ordenar mi casa, yo entraba después de hablar con una chica simpática que viajaba siempre con su perro, un pastor alemán enorme y cariñoso. Vos estabas ocupado, yendo y viniendo del baño al cuarto. El baño era hermoso, tenía una tina clásica junto a la puerta doble de un balcón que daba a la calle y que teníamos abierta. El viento entraba suavemente y movía las cortinas.
De pronto saliste del baño, y te pregunté, si ya habías terminado allí para bañarme. Vos me contestate sin mirarme que sí.
Yo entraba al baño y con la puerta principal aún abierta me acercaba a la bañera, probaba el agua y miraba entre los espacios que no tapaban las cortinas, a la gente caminado en ese día claro. Me quité el pantalón, mientras recordaba algo del cuarto que necesitaba. Me moví rápidamente hacia la puerta del baño, porque estaba menstruando y no quería mancharme, pero no sirvió de nada, una gota grande de sangre bajó por mi pierna derecha hasta caer en el mosaico gris del baño. No me importó y salí sólo con mi camisa larga, que cubría lo suficiente. Cuando volvía del cuarto hacia el baño me topé con vos y tu cara de sorpresa, que iba de mi cara al hilo de sangre en mi pierna. Me volví hasta quedar frente a vos, tus ojos enormes mirándome, preguntándome, y te sonreí, feliz, porque así me sentía, y libre y fuerte y bella, con vos y tu sorpresa y tu terror, viéndome de frente, como nunca, en ese lindísimo día.
jueves, 16 de junio de 2016
Mal(agradecida)
domingo, 5 de junio de 2016
Instantánea (12) (Epidérmica)
viernes, 20 de mayo de 2016
Confesa
Me siento expuesta bajo el destello de luces extrañas.
Es como si tuviese sobre mis hombros el peso inmenso de tu mirada,
y cedo al miedo, porque,
aunque te lo daría todo, si lo pidieras,
hay cosas de las que intento escapar,
cosas que escaldan el alma.
Y vos que lo sabés todo,
lo vas a guardar, paciente,
para lanzármelo en la cara.
Pronto desenterrarás pasados y personas,
y me pensarás frívola y despiadada,
no habrá derecho a respuesta,
pues te sentirás nueva-profundamente- herido por mi causa.
Y yo, que todo te daría, si lo pidieras,
tan sólo te acercaría mis viejas palmas,
mis palmas llenas de líneas,
para que te llevés por siempre la tuya,
tan bella y superficial, como quebrada.
domingo, 24 de abril de 2016
Aquelarre
miércoles, 6 de abril de 2016
Sentencia
Si me canso, cariño, no te extrañes.
Tanto tiempo de recibir cenizas
hace que me nazcan nuevas y más temibles tempestades.
Y yo sé que no he sido perfecta,
pero he sido junto a tí,
sin cuestionarte.
Lo que pasa es que hay una diferencia
Entre lidiar con los pesos en silencio
y desesperadamente ocultar
las verdades.
Y sabes que me sobran futuros inciertos,
para jugarme la vida
en los laberintos de espejos de tu cabeza.
Así que si vuelves ahora que sea de frente,
te ha sido removido el beneficio de la falsa tibieza.
Si no puedes abrir el pecho y mostrar tu maravilla,
mejor, vete!
Cualquier soledad y su penumbra,
es más humana,
que el humo ralo de tus
Reveses.
miércoles, 30 de marzo de 2016
Instantánea 11 (vestigio B)
Instantánea 10 (vestigio A)
Chase
lunes, 21 de marzo de 2016
"No es el amor, lo sé, pero es de noche..."
No es el amor, lo sé, pero es de noche
y yo estoy sola, frente al mar que espera
con las uñas viscosas de sus algas
y el sello de la sal sobre sus piedras:
sin cesar, desde el agua y las espumas
mil ramajes de brazos me recuerdan
que aguardan todavía
tendiéndome su ausencia.
Las mismas olas que devoran barcos,
que van hundiendo mástiles y velas,
tiran siempre de mí
salvajemente
ceñidas, enroscadas, como cuerdas.
No es el amor, lo sé, pero qué importa:
tiene su mismo rostro hecho de niebla
y su temblor febril y su acechanza,
tiene sus manos blandas que se aferran
con dura precisión.
Tiene su misma insólita presencia
con el prestigio de un fulgor pasado
y la futura soledad que empieza.
Tiene sin duda del amor la insidia
y el desgajado abandonar reservas
hasta quedar desnudo
como un árbol reseco.
Tiene el rondar la sangre
como un fantasma hambriento
sobre la inaccesible piel del mundo,
lamiendo inútilmente su corteza,
desesperado, ávido,
con la exacta impaciencia
del querer, del después,
del otoño y la espera.
Y aquel recomenzar desde la bruma
que es su signo quizá.
Y su señal más cierta.
No sé cuándo ha llegado:
es como un viejo amigo que regresa
con el rostro cambiado por los viajes,
las fiebres, el alcohol, las peripecias.
Reconozco sus rasgos,
su voz que ha enronquecido, pero es ésta,
su antigua voz que dice otras palabras
semejantes a aquéllas.
No es el amor, lo sé, y sin embargo
es su paso otra vez, y las caricias
recobran los caminos sin urgencia.
No hay palabras, y puedo estar callada:
todo es tan simple así, tan sin sorpresa
y es tan fácil estar, tan necesario.
No es el amor, tal vez. ¿Y si lo fuera?
Julia Prilutzky









