martes, 24 de septiembre de 2013

Instantánea (3)


Se lo encontró tres veces por la ancha avenida, mientras caminaba mirando cada una de las iniciativas y los stands repartidos en las plazas. Un día para rescatar la ciudad, para reconstruirla desde la perspectiva de quienes vivían en ella, la atravesaban y la sentían: un lindo, lindísimo día.
 La idea era la chispa, el encontrarse y reconocerse. El momento mismo de la magia y prolongarla, azuzar el fuego sin perder la distancia.
 La segunda vez, lo vio sentado en la fuente junto a un hombre viejo, tocando su guitarra. La mirada amable que cantaba, la reconoció en la muchedumbre y sonrió, pero no, no se atrevió.
"Si lo vuelvo a ver una vez más, si tan sólo una vez se me cruza, se la entrego"- se prometió, sin nada de esperanza, pues estaba a punto de dejar la ciudad.
 Mientras se alejaba del centro, esquivando a la gente y charlando con su hermana, lo vió venir de frente. Llevaba su guitarra colgada al hombro y, por alguna razón, le encantó que fuera vestido de azul. Dudó un poco y cuando la había pasado ya, reaccionó. Apretó la carta en el bolsillo y se volvió, corrió un poco hasta alcanzarlo, le tocó suavemente el hombro y extendió el brazo:
 - "Esto es para vos"- mientras sonreía.

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