Soñar que se sueña.
Eran cuatro gatos enormes, cuatro gatos de dos colores.
Unos recostados y dormitando.
Otro la miraba de frente, maullaba.
Y el más grande se acercaba y se restregaba contra su pierna.
Soñar con despertar.
Calor de la mañana.
Sonidos fuertes y música de colores, mientras se abren los ojos.
Caricia de sábana y redondez fetal.
Extender las alas, desmpolvarlas un poco
y volar.
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