miércoles, 30 de octubre de 2013

HST

By Ralph Steadman


  Recoger las cartas, un último trago y dejar que gire el cilindro.
  Que gire y sentir el peso, que gire y girar con él, hasta que el cuarto quede de cabeza
  y una nube de color se fije en la cavidad ocular.
  Inhalar profundamente y un poco más. 

 Hay una maravilla secreta en el dolor, y en alienar para contener y alienar otra vez.
 Un golpe, tinta, sabor a sangre y desesperación.
 Adiós...
 No, hoy no.
 Los engañé y a vomitar toda la angustia en el lavabo
 o remojar en la piscina la comezón de algún delirio latente,
 de la ridculez del mundo tal como es.

El cilindro siguió girando más lentamente, todos lo pudieron ver.
Nuevo frenesí y decandencia:
gritar, correr, destrozar, coger.

Una sonrisa desgarrada,
 y se detuvo.
Impacto de plomo, levanta el puño,
climax retrasado,
 (por fin!) revés. 
   
                                                                
  

jueves, 24 de octubre de 2013

Negativo

De pronto no sé qué escribir o cómo.
Hoy hablando de instrumentos y paredes y fotos; creo que eso es lo que extraño más: los paréntesis frenéticos o lentos, micro-eternos. Y eso mismo es lo que quedó, no más buscar sentido, no hilar delgado en la maraña, renunciar a lógicas o destinos. 
Collage, todo es collage. Mentalidad de recorte, instante y tijera, zoom y adhesivo. 
Y por más que quiera, no puedo quitarme esta lucidez irracional... Tu sensibilidad deconstructora me partió en dos por siempre. 
                                                        

domingo, 20 de octubre de 2013

Velada



Siempre, siempre volvía. Era una voz en el teléfono que caía como una avalancha.
Siempre después del silencio: la desesperación, la necesidad de sentirse algo más, de hacer desaparecer los abismos que llevaba dentro. Y ella estaba ahí cada vez para absorber el cataclismo y arrullarlo, y  luego volverlo a perder... Para escuchar una y otra vez lo hermoso que era verla de nuevo y hablar y estar con ella, pero "eso fue todo, gracias, y bueno, no quiero nada con nadie por ahora".
 Después de tanto tiempo de intentarlo, de vivir sólo para él, ésto es lo que le significaba: una subida momentánea para el ego, un paliativo para las recaídas.
 Y a lo mejor, lo que tenía que hacer era aceptarlo de una buena vez, y desplomarse por un momento, porque al final, ¿quién para escucharla a ella? ¿quién para tomar su mano en las noches más largas y llenas de lágrimas? Nunca nadie para ver más allá.
 Ya no había vuelta atrás, toda esa tristeza y el rencor (porque sí, al final no hay más que odio, odio a él, pero sobretodo un deseo intenso de autodestrucción, por permitirle cada una de las veces volver y tomar lo que quisiera y luego largarse) desbordándose por cada fibra.
No obstante, algo pasó, las palabras se destiñeron, y pesaba,  pero la herida ya estaba hecha, el mango de la daga tantas veces girado que no era posible llegar más hondo. Y entonces comprendió... Lentamente se sacudió las lágrimas, todas ellas, y ya no luchó.
 Dejó que hablara, y escuchó. Y algo en la voz del teléfono se sobrecogió, porque ya no era la misma, no, esta vez no....

                                                                                      
 

miércoles, 16 de octubre de 2013

Flash


Un trueno estrepitoso que hizo temblar la habitación.
- "La mejor tormenta eléctrica del año, sin ninguna duda"- dijo para sí, y siguió descolgando las sábanas del tendedero.
 Apenas si llovía, pero la fuerza del rayo siguiente fue aún mayor y el cielo que estaba oscuro, negro de rabia, brilló sobre los techos apretados.
"No hay duda... la mejor".
                                                                                         

jueves, 10 de octubre de 2013

Instantánea (4)


Soñar que se sueña.
Eran cuatro gatos enormes, cuatro gatos de dos colores.
Unos recostados y dormitando.
Otro la miraba de frente, maullaba.
Y el más grande se acercaba y se restregaba contra su pierna.

Soñar con despertar.
Calor de la mañana.
Sonidos fuertes y música de colores, mientras se abren los ojos.
Caricia de sábana y redondez fetal.
Extender las alas, desmpolvarlas un poco
y volar. 

miércoles, 2 de octubre de 2013

Van der Elksen

Vali Myers Portrait with Cigarette, Paris 1950

Piel que se expande,
golpeteo de lluvia,
puerta que se abre.

Piel atmósfera,
humo espeso. tacto, frío.