miércoles, 27 de julio de 2016

Bruised

Te odio a mi manera, reclamándote en la oscuridad, 
Aún cuando no puedo dejar de volver cuando llamás. 
Te amo a mi manera, tocándote a distancia con melodías que no escuchás,
Porque sos sordo a mi cariño, a mi verdad. 
Te amo sin amarte, desde lejos...
Protegiéndome de tu ingravidez de espectro,
De tu levedad,
Corriendo a otros brazos, cuando aparecen,
Escuchando otras palabras, cuando las hay,
Y deseando que jamás te arda ni te tiemble el cuerpo, 
Que dejés de sentir, 
Que se te muera la emoción antes de empezar,
Por dar la vuelta tantas veces, 
Por alejarte sin reparo, 
Dejándolo todo atrás.

lunes, 18 de julio de 2016

Influjo

Mi poder viene del centro, se me derrama de entre las piernas 
y se retuerce en mis entrañas como ojo de huracán. 
Siento su calor lunar, su densidad marina, su olor a óxido, a hierba cortada y a sal. 
Mi piel es remanso de sensaciones, mi mente se puebla de luz y sombra por igual.
Una tras otra, las olas se me anudan en el vientre, elevando murmullos, alisando salientes, 
devastando veleros que no conocieron el mar.
Mi poder es oscuro, recóndito, se desenrolla sin soltarse, me llena de intuiciones antiguas 
y luego se va. 

domingo, 3 de julio de 2016

Goteando

Soñé con vos. Me estabas ayudando a ordenar mi casa, yo entraba después de hablar con una chica simpática que viajaba siempre con su perro, un pastor alemán enorme y cariñoso. Vos estabas ocupado, yendo y viniendo del baño al cuarto. El baño era hermoso, tenía una tina clásica junto a la puerta doble de un balcón que daba a la calle y que teníamos abierta. El viento entraba suavemente y movía las cortinas.
De pronto saliste del baño, y te pregunté, si ya habías terminado allí para bañarme. Vos me contestate sin mirarme que sí.
Yo entraba al baño y con la puerta principal aún abierta me acercaba a la bañera, probaba el agua y miraba entre los espacios que no tapaban las cortinas, a la gente caminado en ese día claro. Me quité el pantalón, mientras recordaba algo del cuarto que necesitaba. Me moví rápidamente hacia la puerta del baño, porque estaba menstruando y no quería mancharme, pero no sirvió de nada, una gota grande de sangre bajó por mi pierna derecha hasta caer en el mosaico gris del baño. No me importó y salí sólo con mi camisa larga, que cubría lo suficiente. Cuando volvía del cuarto hacia el baño me topé con vos y tu cara de sorpresa, que iba de mi cara al hilo de sangre en mi pierna. Me volví hasta quedar frente a vos, tus ojos enormes mirándome, preguntándome, y te sonreí, feliz, porque así me sentía, y libre y fuerte y bella, con vos y tu sorpresa y tu terror, viéndome de frente, como nunca, en ese lindísimo día.