Luego en la multitud, el sobrecogimiento ante el encuentro. Aquí justo aquí, y justo ahora, a pesar de que sabía desde antes (algo en la energía...), no era posible estar preparado.
Prolongar el instante y la melancolía. Ya no hay forma de hablar, no de lo que importa: profundo subtexto enredado en tanta nimiedad.
Y qué otra cosa hacer?
De aquí al fin de la existencia, las preguntas colgadas en los silencios, en la interacción "por ser cortés", en sonreír para sí, y forzarse a que no vale la pena saber.
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