lunes, 16 de enero de 2017

Prólogo a Delta de Venus tomado de los Diarios de Anaïs Nin. Fragmentos

" Diciembre de 1941 

“(...) Querido  coleccionista:  le odiamos. El  sexo pierde todo su poder y  su magia cuando  se hace explícito, mecánico,  exagerado;  cuando  se convierte en  una obsesión maquinal. Se  vuelve aburrido. Usted nos ha  enseñado, mejor que  nadie que yo  conozca, cuán equivocado resulta no  mezclarlo  con  la  emoción,  la  ansiedad,  el deseo,  la  concupiscencia,  las  fantasías,  los caprichos,  los lazos personales y las relaciones  más  profundas, que cambian  su color,  sabor, ritmos e intensidades. (...)

Si  alimentara usted su vida sexual  con  todas  las excitaciones y  aventuras que  el  amor  inyecta en la  sensualidad, se convertiría  en  el  hombre  más potente del  mundo. La fuente del  poder sexual es la curiosidad, la pasión. Está usted contemplando cómo su  llama se extingue por asfixia.  El sexo  no  prospera en medio  de  la  monotonía.  Sin sentimiento,  sin  invenciones,  sin el estado  de ánimo  apropiado, no hay sorpresas en la cama. El  sexo  debe  mezclarse con lágrimas, risas, palabras,  promesas, escenas, celos, envidia, todas  las variedades del miedo, viajes al  extranjero, caras nuevas, novelas, relatos, sueños,  fantasías,  música, danza, opio  y vino. (...)

Sólo el  palpito al unísono  del  sexo  y el  corazón  puede producir el  éxtasis.”