Con su memoria ciega, porosa y derrotada.
Y de repente en mi cama solitaria habemos miles de nosotros:
Mil bocas con mil ojos, miles de manos que se abrazan.
Me estremece la sensación de tu aliento en mi espalda,
Tu respiración profunda,
Pero es sólo el frío de la madrugada.
Y otra vez mi cama
Y esta noche interminable
Y mis dos manos
Que no bastan...
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