Mi verdad es que la tuya me dolió...
Que fue un golpe a mi seguridad y a mi ternura
Y sin embargo, me sentí fuerte para quererte así,
Con tu imposibilidad para darte o para aceptar que me diera yo.
Mi verdad es que quise mucho ser primera y única,
Feliz, para variar, con vos.
Mi verdad es que no soporto este asiento preferencial a tu dicha forzada y hueca,
Que me pudre tanta dualidad y falta de razón.
Mi verdad es que me resulta mejor ver que te destroces desde lejos.
Salpicarse de sangre ajena es un vicio caro,
Más aún cuando se me sale a borbotones del pecho,
El corazón

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