y se retuerce en mis entrañas como ojo de huracán.
Siento su calor lunar, su densidad marina, su olor a óxido, a hierba cortada y a sal.
Mi piel es remanso de sensaciones, mi mente se puebla de luz y sombra por igual.
Una tras otra, las olas se me anudan en el vientre, elevando murmullos, alisando salientes,
devastando veleros que no conocieron el mar.
Mi poder es oscuro, recóndito, se desenrolla sin soltarse, me llena de intuiciones antiguas
y luego se va.
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