quiero regalarte una ventana: algo que revele y que proteja
Un pedazo de madrugada en el punto mismo de la transición
una florecilla invisible de mi cabeza.
Mi voz se quiebra cuando mirás al vacío,
hay lugares del alma que no pueden reparase,
-vos tratas con fuerza, imaginás, y volvés-
pero aún lo veo: ahí esta(clarito)en tus ojos que vagan, sonriendo
Y yo no se nada del infinito, sólo sé que no quiero encontrarlo
y que no te lo deseo, por lo menos por ahora.
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